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ADN antiguo revela que los soldados romanos de Mursa tenían ancestros diversos, sin continuidad local.
En el siglo III, en la ciudad romana de Mursa (actual Osijek, Croacia), se enterró a siete hombres adultos en una fosa común. El análisis de isótopos muestra que comían plantas C3 y C4, con poca proteína animal y casi nada de pescado. Su ADN antiguo indica un origen genético heterogéneo: ninguno desciende de la población local de la Edad del Hierro. Los estudios multidisciplinares sugieren que eran soldados romanos muertos en un evento catastrófico, probablemente la batalla de Mursa del 260 d.C.
- Los siete individuos eran hombres adultos con lesiones patológicas, como entesopatías y traumatismos, compatibles con actividad militar.
- Su dieta se basaba en plantas C3 y C4, con consumo limitado de proteína animal terrestre y marino.
- El ADN antiguo muestra ancestros heterogéneos y ninguna continuidad genética con la población local de la Edad del Hierro temprana.
Interpretación de muestras
Se recuperaron cuatro muestras de ADN antiguo con linajes paternos resueltos: I-S2077, I-S17511, R-S497 y N-L550. Los linajes maternos identificados fueron K1a4c, T2b, K1a3a1 y T2b5. Esta diversidad de haplogrupos, tanto paternos como maternos, refleja un origen geográfico amplio, típico de tropas romanas reclutadas en distintas regiones del imperio.
Para aficionados a la genealogía
Para los aficionados a la genealogía, este estudio muestra que los soldados romanos no eran genéticamente homogéneos ni locales. Sus haplogrupos diversos recuerdan que la movilidad y el reclutamiento imperial mezclaron poblaciones, un factor clave al interpretar tu propio ADN antiguo.
Resumen
Durante las excavaciones de 2011, se descubrió en el yacimiento de la ciudad de época romana de Mursa (actual Osijek, Croacia) un peculiar rasgo arqueológico que representa una fosa común con siete esqueletos completamente preservados. El contexto arqueológico y la datación directa por radiocarbono indican que los cuerpos fueron inhumados a mediados del siglo III d. C. El análisis bioarqueológico muestra que los siete individuos son varones adultos que presentan numerosas lesiones patológicas (p. ej., entesopatías, traumatismos). El análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno indica que tenían una dieta vegetal mixta basada en C3/C4 con cantidades limitadas de proteína animal terrestre y un consumo muy limitado de proteína marina. El análisis de ADN antiguo muestra que los individuos de la fosa común de Mursa tenían una ascendencia heterogénea. Ninguno de ellos muestra continuidad genética con la población local precedente de la Primera Edad del Hierro. Los análisis multidisciplinarios presentados de la fosa común de Mursa sugieren firmemente que los individuos estudiados eran soldados romanos, víctimas de un evento catastrófico ocurrido como resultado de la ‘Crisis del siglo III’, muy probablemente la batalla de Mursa del 260 d. C.