La peste negra dejó huellas en nuestros genes inmunes.
Este estudio analizó ADN antiguo de 206 individuos europeos antes, durante y después de la peste negra. Encontró que los genes inmunes muestran señales claras de selección positiva, es decir, variantes que ayudaron a sobrevivir a la enfermedad se volvieron más comunes. La variante rs2549794, cerca del gen ERAP2, destaca como la candidata más fuerte: produce una versión completa de la proteína ERAP2, mejora la respuesta inmunitaria contra Yersinia pestis y aumenta la capacidad de los macrófagos para controlar la bacteria.
La muestra del sitio incluye un solo individuo con haplogrupo Y E-M132. Aunque el estudio original analizó 206 muestras antiguas, esta página solo resume un registro. No hay datos de ADN mitocondrial ni de cultura asociada. Por tanto, la información genética disponible aquí es muy limitada y no permite sacar conclusiones poblacionales amplias.
Para los aficionados a la genealogía, este trabajo muestra cómo las pandemias del pasado moldearon nuestro ADN. Variantes que ayudaron a sobrevivir a la peste negra pueden influir hoy en la susceptibilidad a enfermedades autoinmunes, conectando historia y salud actual.
| Haplogrupo | Muestras | |
|---|---|---|
| E-M132 | 1 |
| Muestra | Y-DNA | mtDNA | Cultura / Período |
|---|---|---|---|
| LP164 | E-M132 | — |